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Mujer con su equipaje y pasaporte para hacer su migración.

Cómo es que la migración genera cambios en la comunicación de un lugar

Author:

Andrea Capetillo

Cuando una persona se muda a otro país, lleva consigo su idioma, sus expresiones y su manera de comunicarse. Al encontrarse con otras culturas, las palabras viajan, se mezclan y adquieren nuevos significados. 

Estos encuentros forman parte de los efectos de la migración y pueden transformar la forma de hablar de una comunidad. Conocer cómo ocurren estos cambios nos acerca a otras culturas y nos muestra el valor de aprender nuevos idiomas. 

¿Te gustaría descubrir cómo la migración transforma nuestra comunicación? Sigue leyendo este blog.

El concepto de contacto lingüístico

Cuando una persona se muda a otro país o ciudad, no deja su idioma en la puerta. Lleva consigo sus palabras favoritas, sus expresiones y esa forma de hablar que aprendió en casa. Al convivir con gente de otro lugar, algunas de esas palabras empiezan a circular entre nuevos hablantes.

Imagina a una familia mexicana que llega a España. Sus vecinos quizá nunca habían escuchado expresiones como «¿mande?» o «ahorita». Con el tiempo, pueden aprender a reconocerlas e incluso incorporarlas a sus conversaciones. También ocurre al revés: los recién llegados descubren palabras locales que terminan usando a diario.

A este encuentro se le conoce como contacto lingüístico. Ocurre cuando personas que hablan idiomas o variedades distintas conviven e interactúan. No hace falta que alguien tome clases ni que exista un intercambio formal. Basta con compartir el trabajo, la escuela, el mercado o una mesa durante la comida.

Los cambios pueden ser pequeños, pero se quedan. En ocasiones, una lengua toma prestadas palabras de otra porque nombran algo nuevo o porque se vuelven habituales en la comunidad. El español, por ejemplo, incorporó fútbol del inglés football. Hoy resulta difícil imaginar una conversación sobre deportes sin esa palabra.

La migración crea muchas oportunidades para estos encuentros. Los efectos de la migración también se notan en la manera de saludar, en los acentos y en las expresiones que pasan de una generación a otra. Lo que al principio suena extraño puede volverse parte de la vida cotidiana. Y así, sin que nadie lo planee, un lugar empieza a hablar de una manera un poco distinta.

¿Qué son los préstamos lingüísticos?

Los préstamos lingüísticos son palabras que una lengua toma de otra. No es algo nuevo: llevan siglos apareciendo gracias al comercio, los viajes, los intercambios culturales y, por supuesto, la migración. Cuando una persona se instala en otro lugar, comparte su manera de hablar con quienes viven allí. A veces, una palabra se queda porque expresa algo para lo que no se usaba un término local o, simplemente, porque todos empiezan a utilizarla.

El proceso no siempre conserva la palabra tal como llegó. En ocasiones, cambia para ajustarse a la pronunciación o la escritura de la nueva lengua. Fútbol es un buen ejemplo: el término inglés football adoptó una forma más cercana a los sonidos y las convenciones del español.

Estos intercambios también ocurren en barrios donde conviven familias de distintos países. Una expresión escuchada en la escuela puede llegar a casa y pasar después a otras conversaciones.

La migración no solo mueve personas de un sitio a otro. También pone palabras en circulación, abre nuevas formas de expresarse y deja pequeñas huellas culturales en el habla de una comunidad.

 

pexels-rodrigo-chable-380091428-15085109.jpg Migración de personas.

El bilingüismo en las familias migrantes

En algunas casas, el día empieza en un idioma y termina en otro. Una madre habla español con sus hijos durante el desayuno; ellos responden en inglés y, al llegar los abuelos de visita, la conversación vuelve a cambiar. Para muchas familias migrantes, esta mezcla forma parte de la vida cotidiana.

Crecer escuchando dos idiomas desde la infancia no es lo mismo que aprender una segunda lengua años después. Los niños pueden familiarizarse con ambos desde pequeños, aunque su dominio dependerá de cuánto los escuchen y los utilicen. Quienes aprenden otro idioma de adultos suelen apoyarse primero en el que ya conocen mientras se acostumbran a nuevas expresiones y sonidos.

La familia tiene mucho que ver en este proceso. Los padres transmiten palabras y costumbres de su lugar de origen; los abuelos mantienen vivas ciertas expresiones y canciones. Mientras tanto, la escuela y los amigos acercan a los niños al idioma de la comunidad donde viven.

Cada hogar encuentra su propio equilibrio. Algunas familias procuran hablar su idioma de origen en casa; otras alternan según la situación. Ninguna experiencia es idéntica.

La migración crea oportunidades para que dos lenguas convivan y pasen de una generación a otra. Esa convivencia también puede acercar culturas: una palabra aprendida en casa puede convertirse en parte de la identidad de un niño que crece entre dos mundos.

Cuando las personas migran, también viajan sus palabras

Cada persona que llega a un lugar nuevo trae consigo algo más que una historia: también lleva sus palabras, sus expresiones y una forma particular de entender el mundo. Con la migración, los idiomas se encuentran, se mezclan y cambian. A veces, basta una palabra compartida para iniciar una conversación o descubrir una costumbre distinta.

Aprender otro idioma también abre esa puerta. No se trata solo de conocer nuevas palabras, sino de conectar con otras personas, comprender diferentes perspectivas y sentirse más preparado para vivir nuevas experiencias, ya sea en otro país o desde casa.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo cambia el lenguaje debido a la migración?

La migración pone en contacto distintas lenguas y expresiones, lo que puede incorporar nuevas palabras, modificar acentos y transformar la manera de hablar de una comunidad. 

¿Cómo influye la migración en el bilingüismo?

La convivencia entre personas de distintos idiomas crea oportunidades para aprender y utilizar dos lenguas en casa, la escuela y la vida cotidiana.

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